La isla, en tu mesa
La isla, en tu mesa
9 restaurantes y un Sol Repsol
9 restaurantes y un Sol Repsol
En Princesa Yaiza, comer también es viajar. Nuestros nueve restaurantes reúnen lo mejor de la cocina local e internacional, siempre con el producto canario como protagonista. Apostamos por una gastronomía sostenible y de cercanía, utilizando ingredientes de nuestra Finca de Uga y de otros productores locales.
El sabor nace en nuestra tierra
El sabor nace en nuestra tierra
En Rosa Hotels creemos en una forma de vivir y producir conectada con lo natural. Nuestra Finca de Uga, situada en el corazón de Lanzarote, nos abastece a diario con frutas, hortalizas, carnes, lácteos y quesos elaborados con mimo y respeto. Cultivamos y criamos con métodos sostenibles, siguiendo los ritmos de la tierra, y convirtiendo cada ingrediente en una experiencia auténtica que llega directa del campo a tu mesa.
Bares y coctelería con esencia canaria
Bares y coctelería con esencia canaria
Ambientes únicos para cada momento del día: desde un café matutino en un rincón tranquilo, hasta cócteles creativos junto a la piscina o música en vivo al caer la noche. Espacios pensados para relajarte, disfrutar y brindar.
Pasión por la mixología
Pasión por la mixología
Déjate sorprender por la creatividad de nuestros mixólogos y acompaña tu copa con vistas inmejorables. Desde clásicos con un giro hasta creaciones únicas, cada cóctel es un viaje de sabores y sensaciones. Todo en un ambiente elegante y relajado que invita a disfrutar sin prisas.
Desde un desayuno tranquilo hasta una cena en tu terraza, nuestra carta se adapta a cada momento. Incluye menús para niños, opciones para bebés y platos pensados para compartir en familia, sin salir de la habitación.
¿Un antojo de madrugada? ¿Un picnic para llevar? ¿Una bebida del minibar o algo dulce? Estés donde estés, estamos cerca. Porque el apetito no mira el reloj… y el hambre, menos.
¿Un antojo de madrugada? ¿Un picnic para llevar? ¿Una bebida del minibar o algo dulce? Estés donde estés, estamos cerca. Porque el apetito no mira el reloj… y el hambre, menos.